MI ENCUENTRO CON AGUSTIN

Esa mañana sonó el teléfono, el llamado más esperado en años, Es un varón, pesó 4200 kg!
Rapidamente llamé a las aerolíneas y empecé a correr de la pieza a la cocina y de la cocina a la pieza preparando las cosas y apurandome para tomar el primer vuelo. En principio tuve que ir sola y mas tarde fue mi esposo. Cuando llegué a aeroparque, llamé desde un teléfono público a mi familia para contarles, fui a la puerta de embarque y una terrible alegría me invadía, el día había llegado!. Cuando tocaba la realidad el cuerpo me empezaba a temblar y los ojos se me llenaban de lágrimas, que emoción! Por fin me tocaba vivir el momento que tanto había esperado! Pero... cautelosa, siempre cautelosa todo podía suceder en el camino, lo bueno y lo malo, la última palabra la tendría el juez, así que la alegría era inmensa pero la cautela también.
Al subir al avíon no lo podía creer, era como un sueño! Era uno de esos días maravillosos, pleno de sol, con temperatura agradable, era el escenario perfecto.
Mientras viajaba escribí lo siguiente en el diario que le venía haciendo a Agustín: “Estoy levantando vuelo, recién despegamos, TE VOY A BUSCAR!!! Hijito, estoy shockeada, pensé tanto este momento, lo imaginé de tantas maneras y ahora es como si no pudiera reaccionar, estoy feliz, es una mezcla de emociones tan grandes. Estoy arriba de un avión yéndote a buscar!!! No lo puedo creer!!!
Ahora me pregunto: como serás? Y no puedo pensar nada, ni imaginar, estoy shockeada.
Uy! Como será cuando te vea? Estarás bien hijo? Sabés que te amo? Si, te amo!
Me parece increíble que ya existas. Hasta que no te tenga no lo creo. ¿Ya soy mamá? Ah! Ya soy mamá! Esperé tanto, tanto este día!!!”…
Un día de sol me esperaba allí también, el paisaje tan bello…el mundo era mío!. Me hospedé en un hotel y llamé por teléfono, me avisaron que le habían dado el alta y que mi hijo se había ido con su progenitora , que pasada la hora de la siesta nos encontraríamos .
Como alguien podía pensar en una siesta cuando yo me tenía que encontrar con mi hijo!!!
Fueron dos horas de mucha ansiedad, saqué las cosas de la valija y acomodé lo que pude pero tenía mucho miedo, pensé: y si no lo entrega en adopción? Pero a su vez me quedé con la tranquilidad de que al tenerlo con ella y verlo estaría más segura de lo que hacía luego, es decir que tal vez ella ahí podría arrepentirse o podría separarse más segura. Al menos esta fue mi fantasía y me daba tranquilidad de que así fuera, de que lo viera y lo hiciera con convicción.
Termino la siesta! Sonó el teléfono y salí corriendo a su encuentro, me senté y a los pocos minutos se abrió la puerta, allí entraron la progenitora y su mamá que traía a Agustín en brazos . Lo primero que vi a mis tres metros de distancia fue un bultito celeste y a ella . Me acerqué y nos dimos un beso. Fue impactante verla, tan diferente a como me la imaginaba!!! Mas morocha de lo que pensaba, más alta de lo que pensaba, más imponente de los que pensaba…realmente me shockeo.
La mamá de ella puso a Agus en mis brazos, lo agarré y me giré dándole la espalda a ellas y haciendo nuestro ese momento que era tán íntimo.
“Nunca olvidaré ese primer instante en que te ví. Cuando te apoyaron en mis brazos abriste los ojos y nos miramos largamente. Yo te susurré: hoooolaaa hijo! El tiempo se detuvo, éramos solo vos y yo en ese cruce de miradas tan intenso. Me morí de amor al mirarte…”
Me senté con Agus, ella se sentó a mi lado, la tomé del brazo afectuosamente y le pregunté como estaba, si se sentía bien, si estaba dolorida. Me sonrió y me dijo que un poco. Atiné a preguntarles a que hora le tocaba comer :ahora me dijeron.
Lo único que yo quería era irme con él! Lo veía tan abrigado! Pero me quedé y le dí la mamadera que tomo sin ningún problema. Nos despedimos y quedamos en encontrarnos en el juzgado.
Y llegó ese momento en que pude estar a solas con mi hijo!, No paraba de mirarlo! Llegué e hice un desparramo de cosas en la habitación, ropa, mamaderas, pañales, todo tan nuevo para mi!. Le saqué la ropita, le cambié el pañal y le lavé un poco la cabeza que tenía sangre del parto, y contrariamente a lo que puedan pensar no me dio asco, esto era lo natural del proceso, no salía de mi panza, yo estaba allí tomandolo en mis brazos para siempre, con todo lo que el era, con todo lo que el traía.
Lo vestí, le puse aquel body que preparé especialmente como primer ropita, y luego me quedé mirándolo sin poder creer que estaba ahí, que era real. Lo contemplé y como lo había imaginado, le canté la primera canción: Un día de sol de María Gabriela Epumer, que dice así…”es un día de sol, y salgo a buscarte, es un día de amor y no quiero extrañarte”… Te miraba y se me caían las lágrimas ¡estabas ahí!...
Me detuve a mandar un mensaje masivo con la noticia y a esto le siguió un bombardeo de llamados , todo fue muy emocionante. Previo primer llamado al flamante papá que estaba en camino.
Agus no era el bebé de propaganda, tenía tantos cachetes que casi no se le veían los ojos!, tenía pelos en las orejas!!! lo recuerdo y me causa mucha gracia, pero en ese momento todo fue impactante.
No fue aquella habitación de una elegante clínica en donde yo estaría internada con mi hijo en su cunita a mi lado, llena de visitas y flores que me traerían. Todo eso que alguna vez había soñado pero que ya no era de mi interés, no fue eso, fue mucho mejor que eso!!! Fue mucho más emocionante, mucho más profundo, mucho más impactante!!!
Lo que restó de ese día no salí de la habitación, todo era un lio de ropa, pañales y leche. El teléfono no paraba de sonar, solo atiné a pedir que me traigan unos ñoquis, no había comido nada, ya era tarde, el dormía plácidamente, yo estaba muy acelerada, habían pasado millones de emociones en un solo día, todo era muy loco, es decir, parecía increíble! Fue muy intenso, no tengo palabras para explicarlo.
Lo puse en la cuna de viaje a mi lado y me dormí hasta que al rato llegó su papá, que lo miró largamente, fue esa misma sensación de mirarlo y no poder creerlo, al despertarse le dio la mamadera y lo cambió, mi esposo comentó que el me tenía en primer lugar, pero que al verlo y tenerlo Agustín me había superado.
Al día siguiente, en la puerta del juzgado mientras esperábamos a ser llamados para la audiencia, pude hablar mucho con su progenitora y preguntarle todo aquello que pudiera en relación a la historia de mi hijo, en mi caso, tener información me tranquilizaba y tal vez algun día algo le sirva a él. Pregunté por la historia, por la salud, por el amor, le conté que había rezado tanto por ella y el bebé y le entregué la estampita de la virgen a la que le había pedido, me agradeció mucho.
Dos días después ante la segunda audiencia me contó que le había rezado a la virgen que le di y le había pedido que no lloviera para poder transitar los caminos de tierra y llegar al juzgado. También me dijo que le había dolido la cabeza ya que tenía miedo de no poder llegar si llovia y que nosotros pensáramos que se había arrepentido. ..Y a ver si nos arrepentíamos nosotros!!! Me descolocó completamente, yo pensaba que el miedo era solo nuestro por si ellas se arrepentían. Y ella pensaba en si nos arrepentíamos nosotros.
Ese día yo estaba con mi hijo en brazos y le mostraba a ella y a sus padres lo bonito que era, necesitaba que fuera una transición con el dolor que implica y con la alegría que implica. Un pasaje del amor al amor.
Grande fue su sorpresa cuando le pregunté si quería dejarle algún deseo o mensaje a Agustín para que yo le trasmitiera cuando sea grande. Juro que la cara se le iluminó y rápidamente dijo…si. Y siguió: Yo se que vos sos la mamá, pero me gustaría que le cuentes que tiene …y titubeaba porque no le salía decir progenitora, no hay términos técnicos allí, me gustaría que le digas que tiene una mamá, sus abuelos…contesté: No te preocupes, el siempre va a saber la verdad sobre su historia.
Allí la mamá de ella nos dijo que cuando quisiéramos podíamos ir a su casa, que ella tenía para ofrecernos unos huevos grandes de sus gallinas. Le agradecimos y dijimos que no. Ahí se terminaba este encuentro, la de atrás era su historia de origen la de ahora su historia de vida.
Así fue que caminamos juntos unas cuadras, hicimos chistes, nos reímos, y en una esquina nos despedimos, le desearon lo mejor al bebé y que estaban muy contentos con nosotros. Yo me dirigí a ella y le dije “te agradezco infinitamente lo que hiciste, nos hiciste muy felices, ojalá que Dios te recompense”, fue lo que me salió en ese momento. No hubo lágrimas, solo sonrisas, y esa sensación en el pecho tan intensa!.
Nos sentamos en un banco de la plaza y me puse a llorar de emoción , de alegría, todo había sido muy intenso y yo me sentía privilegiada de haberlo vivido y de haber tenido la fortuna de encontrarme con gente buena.